Orígenes

Recuerdos, anecdotas, pesquisas, pensamientos... en el país de nacimiento de mi madre, Chile.

Algo de genealogía...

 

 

"Isabel Mirella Pérez Larraín, vino al mundo en 1946. Su abuela, mi bisabuela, nació al final del  siglo XiX, era nana en la residencia de una buena famila, de ascendencia hispánica. Llevada por una historia (de amor?), bastante clásica, con el hombre de la familia, dió la luz a dos niñas ilegítimas. Ellas disfrutaron de la protección de su padre hasta su muerte. Por supuesto, depués, la esposa y los hijos legítimos de este hombre, no quisieron mantener más a las bastardas, a excepción de un hermanastro generoso, quién se ofreció para mantener a mi abuela durante sus estudios. En esta época, ella encontró a un joven abogado, encantador, astuto y charlatán, quién le pidió su mano. El buen hermano, desconfiando de la reputación dudosa del joven Casanova, se opuso a esta unión, amenazando con cortarle los víveres a mi abuela. Ella no lo escuchó... pero a  pesar de todo, logró llegar a ser profesora en un colegio de la capital.
Rosa y Juan Antonio se casaron, me parece, alrededor de los años 40. Muy pronto, los problemas del matrimonio se multiplicaron, mientras nacían cuatro hijos. El primero, Juan Antonio, tuvo el privilegio de conocer bastante a su padre, pero los siguientes no tuvieron esta suerte.
Juan Antonio, gastador, aparentemente aficionado a las mujeres y ea alcool, estaba cada vez más ausente, en esa época.
Mi madre, Isabel, nació en estas circunstancias conyugales tumultuosas y fue declarada en el registro civil de Santiago tres años después.
Por problemas de salud, Rosa tuvo que dejar a sus hijos durante cierto tiempo. Diego Eugenio e Isabel fueron mandados al campo con su abuela y su tía Inés, mientras el mayor y el menor se quedaban con una Nana que contaba a todos que el último hijo, Ignacio, era su propio hijo.
Veintisiete años más tarde, una año después del golpe de  estado del general Pinochet, mi madre se fue de Chile, no por un tema politico, sino por razones linguísticas. Llegó a Francia, jovencita chilena ingenua, producto de una educación femenina y religiosa, con el propósito de mejorarse como profesora de francés.  Aterrizó en la pequeña ciudad de Besançon, en una de las regiones menos urbanizadas de Francia. Algunos años después, conoció a mi padre en una fiesta organizada por españoles. El era profesor básico, vivía en esa época, en unos de los departamentos "de función” viejote, que el ministerio de la educación  ponía generosamente a disposición de sus profesores en el campo. Se casaron y se establecieron en un pueblito con costumbres todavia muy rurales. Parece que mi madre se acostumbró bastante rápido. Trabajó al principio como "ayudante" con los niños más chicos de la escuela donde enseñaba mi padre a todos los demás entre 5 y 10 años, antes de ser, también, profesora, de español.
Mi hermana, Ana-Rosario nació en 1980 en ese pueblito, y yo, cinco años después en un pueblito de los alrededores, tan pequeño como el primero.
Conservo cuidadosamente esta foto de la "Mamita me" llevando a mi abuela en su regazo. Escruto los detalles a través de los defectos, preguntándome si estos razgos son los de una española (como muchos en mi familia) o de una india Mapuche... pero sin resultado."


Así empezaría, creo, la narracíon de nuestra historia familiar si hubiera sido escrita por Isabel Allende o Gabriel García Márquez, autores estrellas de la corriente del Realismo Mágico en América Latina. Así empieza mi historia.

 

 

 

Guardo con mucho cuidado esa foto de la "Mamita Me", llevando à mi abuela en sus rodillas. Examino los detalles mas allá de los defectos, preguntandome si estos razgos són los de una mujer española (como muchas en mi familia) o los de una india mapuche... sin respuesta.

Identidad(es)...

 

 

2011. He ido varias veces al consulado de Chile en Bruselas para sacar mis documentos. He descubierto, el primer día, que, sin saberlo, mi persona chilena ya existía en los imensos registros nacionales. Por lo tanto, soy, desde mucho tiempo, un ser doble este planeta. De hecho, la doble nacionalidad chileno-francesa no existe legalmente, asi que soy francesa en Francia, y chilena en Chile. Es un poco como ser dos personas diferentes.

A propósito, lo divertido es que nadie, en nigún momento, me pidió mis documentos franceses, para probar que yo era yo, antes de hacerme los documentos chilenos.

La persona encargada de mi dossier, simplemente encontró mis datos, registrados en los arqúivos informaticos, según las informaciones que le di: mi nombre y el de mi madre (que ni siquiera se acordaba haber declarado mi nacimiento en el consulado chileno en Francia). O sea que mi hermana, mi prima, o cualquier amiga bien informada, hubiera podido hacerse pasar por mi, y llevarse tranquilamente su nueva identidad chilena, sin ningún problema...

 

 

 

 

(Traducción en camino.....! )

 

 

2012. Me voilà chilienne au Chili. Nous sommes en septembre et je suis rentrée en tant que "cuidadana". Lorsque nous sommes passés à la frontière, le douanier, en regardant mon passeport, m'a demandé où était le cachet de sortie du territoire. Vous imaginez sa perplexité quand je lui ai dit que je rentrais chez moi sans en être jamais sortie. L'administration n'aime pas les paradoxes (bien qu'elle-même les alimente!) Nous avons eu toutes les peines du monde à lui expliquer la situation, pour qu'il me laisse finalement entrer dans mon propre pays. Home sweet home!

 

 

Lengua materna...

 

 

Ma sœur est né plus de cinq ans avant moi. Ces cinq longues années ont scellé mon destin linguistique: je ne serais jamais vraiment bilingue. J'ai dû me résigner à ce triste sort,  lorsque j'ai compris qu' à cause de cette stupide école de la République, ma sœur avait, sans le vouloir, imposé le français à la maison, un peu avant ma naissance.

Cette petite traîtresse inconsciente, qui avait bénéficié d'au moins trois bonnes années de tendres babillages hispanophones, s'était définitivement et exclusivement mise à la langue de Molière, entraînant avec elle sa coupable mère, et donc la mienne.

 

Si je ne sais pas chanter l'hymne chilien, la Tía Irma, ma grand-tante, en revanche...

Versiones originales...

 

 

"Juan Antonio Pérez Ojeda nació en 1940. Su abuela, mi bisabuela, nació al final del siglo XIX, en algun lugarcito del campo alrededor de Santiago de Chile. Era sin duda de origen muy humilde y campesina, pero la providencia hizo que encontrara a un rico terrateniente de la región, Eugenio, viudo, quien se enamoró de ella.
Juntos, tuvieron dos hijas. Rosa y Inés, pero no se casaron, por culpa del hermano mayor, Maximiliano, hijo legítimo del precedente matrimonio de su padre.
Las dos hermanas gozaron de una vida muy cómoda y de una educación digna de la aristocracia, sin embargo, siempre fueron hijas illegítimas. Mientras crecían, Eugenio, envejeciendo, se volvía cada día más influenciable. Asi fue como Maximiliano pudo convencerlo de cederle a precios módicos, la casi totalidad de sus propiedades, acaparando la riqueza  y el patrimonio familiar, para dejar a sus media hermanas desheredadas.
Un acto dificil de entender, porque parecía tenerles sincero carinõ y estuvo presente en sus vidas durante cierto tiempo, satisfaciendo sus necesidades.
Durante sus estudios, Rosa conoció a un joven abogado, encantador, astuto y charlatán, quien le pidió su mano. El dicho Juan Antonio Pérez Larraín, recibió las visitas y recomendaciones del padre y del hermano, como se debe. Estos dos, mencionando, entre líneas, las sanciones financieras que impondrían en caso de que el novio se saliera del buen camino, ofendieron el orgullo de ese joven impetuoso quien los mandó sencillamente al diablo.
Este terrible desacierto determinó la ruina sentimental y económica del nuevo matrimonio. Privado de los recursos paternales y fraternales, juzgado por el catolicismo beato de la madre y la hermana, su amor no resistió a las presiones y dificultades. Mientras nacían cuatro hijos, Juan Antonio, vividor, demasiado generoso, famoso bailarín de tango y seductor, se alejó cada vez más de su esposa, quien, por su parte, se encerraba poco a poco en la religión y la moral. Fue sólo gracias a su hermana, que la acompañó toda su vida, y a una nana fiel, que Rosa pudo criar a sus hijos.
Maximiliano tuvo cuatro hijos que mis tios frecuentaron muy poco y perdieron de vista pronto. Sin embargo, un día de septiembre de los años 80, dos de ellos, Pascual y Fabiola, se presentaron en la casa de Rosa por sorpresa. Emocionados por  volver a encontrarse después de tanto tiempo, evocaron juntos el pasado. Una semana después, Pascual y Fabiola celebraban juntos la fiesta nacional de Chile en una de las tradicionales fondas montadas para la ocasión en la calle. Un camión enorme, mal estacionado en esa misma calle de bajada, rodó hacia la fonda en una carrera loca, que terminó en un accidente trágico. Pascual y Fabiola, perdieron allí, la vida.
Juan Antonio segundo se casó con Luisa, una profesora de gimnasia. Tuvo dos hijos, Juan Antonio y Mateo. Siguió a su padre en el oficio de abogado, tal como su hijo menor, y disfruta hoy dia, a los 72 años, del cariño de dos encantadoras nietas y de una situación muy confortable. Es un homdre tierno y muy divertido, que siempre proclama que hay que gozar de la vida y siempre está de buen humor. Acogió en su casa a su padre, a su madre, y a su tía, al final de sus vidas.
Cuando sus padres se separaron definitivamente, mi tío tenía quince años. Hoy en día, todavía conserva una imagen alegre y novelesca de este padre irresponsable pero cariñoso. Me contó esta historia, el 9 de septiembre de 2012, fecha del aniversario del fallecimiento de mi abuela, mientras íbamos en camino al cementerio, a ver a estos dos seres, uno al lado del otro, que este tío de gran corazón resolvió reconciliar en la muerte."

Esta es otra versión del relato de nuestra historia familiar. Todo me lleva a creer que existen, de ella, tantas versiones como protagonistas. Por eso, tal vez, nunca terminamos de saber de donde venimos.

Revelaciones...

 

 

Alicia, 5 ans. Chili, déscmbre 1990.
Alicia, 5 ans. Chili, déscmbre 1990.

 

 

1990. Me voici, à cinq ans, lors d'une fête organisée par mon oncle, avec les nombreux membres de ma famille, y compris ceux des familles des épouses des membres de ma famille, etc.......

 

Sur cette image, on me voit, euphorique, me tortillant  comme un vers, et affublée d'un costume étrange. En réalité, je danse, avec d'autres petites filles, la danse traditionnelle "chilienne", de la lointaine, mais néanmoins chilienne Île de Pâques : le "Sau Sau".

 


 

Quelques mots sur l'île de Pâques: Francisco Marin est le porte-parole de “Prensa Rapa Nui”, un groupe de soutien à la cause Rapa Nui basé au Chili.
 "Les Rapa Nui sont les autochtones de l’île de Pâques, qui a été annexée par le Chili en 1888. Ils se battent pour qu’on leur rende les terres de leurs ancêtres qu’ils ont perdu quand l’état chilien a loué 90% de l’île à la compagnie lainière britannique Williamson Balfour. Les Rapa Nui se sont retrouvés à vivre sur une minuscule réserve au sud-ouest de l’île et ont vécu comme des esclaves jusqu’en 1960, quand le contrat entre la compagnie et l’Etat chilien a pris fin. En 1966, le gouvernement chilien a attribué la citoyenneté au peuple pascuan et a promis aux Anciens qu’il leur rendrait une partie de leurs terres. Et plus de 40 ans après, les Rapa Nui attendent toujours."

 

Depuis cette récente histoire de colonisation (Rapa-Nui, n'est chilienne que depuis un siècle et demi), les chants et danses de ce peuple sont toujours présentés, avec bienveillance et fierté, dans l'éventail des curiosités folkloriques chiliennes.

Dans ma famille, on aime le folklore. On le loue, on le chante, on le danse. Et on déguise les petites filles en petites pascuanes, un soir de fête de cette année 1990, quand le Chili venait tout juste de se débarrasser de la dictature Pinochetiste, pour entrer avec enthousiasme dans la démocratie, en peuple libre...

 

 

 

 

 

1990-2012. L'homme au second plan sur cette image. Je l'ai revu tout à fait par hasard, il y a quelques mois. Je n'aurais pas fais le rapprochement si je n'avais pas récemment décidé de publier cette image. Une rencontre étonnante, 22 ans après...

Gerardo, oncle lointain.
Gerardo, oncle lointain.